La lucha por la libertad siempre deberá ir acompañada de empatía por los demás, amor a uno mismo y deseo infinito de igualdad y justicia total. Solo así se es libre. Vive [buscando tu felicidad] y deja vivir a los demás [como les plazca], sean hombres, mujeres o animales.

Tara.

Al despertarme a medianoche,
infatigables cosquillitas, sonidos agudos,
dando guerra, tus pensamientos por escudo;
dulce compañera de ojos azules,
¡cuán perfecta pretérita impertérrita!

Felpa de seda tus cabellos,
colores infinitos, pequeña lince,
juegas a ser diosa, animal salvaje y bello;
dulce compañera de ojos azules
que nunca se deja gobernar, ¡no tiene dueño!

Cuando me llamas acudo inevitable,
si me descuido, me saltas cual canguro,
estrepitosos sonidos insuficientes, orejudos;
dulce compañera de ojos azules,
señas, ¡ay, afilas aguileñas tus uñas en mis piernas!

 Para dormirte, cualquier lado es bueno,
débil cuando me seduce,
soy la primera en cubrirla con tejidos lanudos;
dulce compañera de ojos azules,
maullas, exijes, empeñas maestranza felina, ¡bella!

 

Como ayer.


''Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano, 
herido por el trigo, a pisar la pradera; 
soñador, sentiré su frescor en mis plantas 
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.
Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.''
(Arthur Rimbaud)



Me diste algo, ayer, 
me diste algo y fue largo. 
Me acompañaste, ayer,
me acompañaste entretanto y pude ver:

Sin mirarte, ayer,
escuché lo más profundo.
Sin olerte, ayer, 
pude imaginarme por siempre tu piel. 

Entre la oscuridad, ayer,
intenté comprender el rechazo.
Entre el silencio, ayer,
miedo infundado por el frío aplacaste.

Solamente, ayer,
con el diccionario cerrado,
solamente, ayer,
me bastó, sin tiempo, futuro o no, me gustó;

el más profundo de los abrazos.