<< Quiero ser el protagonista
de todas tus revoluciones >>.
--Diego Ojeda
Paseando de la mano con mi soledad
me crucé con Ella.
El problema es que estaba prohibida,
tan prohibida como la manzana de Eva,
o como las falsas promesas.
Yo no estaba de acuerdo con aquello.
Claro, esta servidora con su libertad y Ella...
Ella con su belleza.
De hecho, creía justo que se lidiase
entre ambas, una batalla de caricias e ideas.
Mis sueños libertarios lo odiaban:
¡esas leyes eran pura mierda!
Obviamente me sentía capaz de desobedecerlas
con tal de hacer posible aquello de ''yo con Ella''.
Pero olvidaba que aún vivimos en este puto sistema.
