Obsérvame, no te cortes:
que si te desnudas mis labios te descarnan;
niña, prepárate el cuerpo:
mis dedos compiten por internarse bajo la manta.
Búscame con los labios,
que así me encontrarás rápido,
pues cómo decirte,
que no pararía de besártelos.
Sin dormir tú y yo aquellas noches,
insomnios de sudor y placer,
rozando la madrugada,
y también tu piel.
Palabras entregemilladas brotan,
brotan de tu boca antes rosada
pero ahora rojo carmín; niña:
no sabes cuántos sentidos me alborotas,
y rallo la puta locura en tu bonito jardín.
No hay comentarios:
Publicar un comentario