CARTA A LOS REYES MAGOS: FELIZ AÑO NUEVO CAÓTICO Y EN INFLACIÓN.
Os escribo hoy, pues es el día en que la gente suele celebrar el año nuevo con histeria. No quiero pediros nada, ya bastante hago escribiendo esta «gilipollez» (aún perteneciente a un año caótico como ha sido el 2010) a unos personajes míticos y ficticios creados por los que escribieron ese popular libro llamado Bíblia. Tan sólo quiero hacer una revisión de cuántos casos perdidos nos abordan y nos seguirán abordando, y no es que no desee cambiarlo, es que cada vez el mundo está más y más perdido.
Empezemos por los países, europeos o no, medianamente ricos (veáse, por ejemplo, el nuestro): crisis económica de la cual al principio todo el mundo pasa por alto y al cabo de un rato se mueren de miedo, por eso mismo digo ''felicidades medios de comunicación, habéis conseguido realzar la ignorancia abundante de los españoles haciéndoles creer que unos personajes X son causantes de una crisis X; ésto en vez de revelarles que en un sistema capitalista como el que nos ha tocado tragar son normales dichos sucesos que después enriquecen a los ya ricos''.
Pero aquí no acaba la cosa, también podría destacar algo que en este año ha resaltado más: jóvenes. Nosotros. Somos el futuro, chic@s. En cambio, la mayoría de ellos dejan los estudios a medias, acabaran haciendo FP o en su defecto trabajando con 16 años y/o tan sólo un mísero graduado de la ESO. Quizá sea algo conservadora en este ámbito pero, ¿cuántos españoles del siglo XVIII y XIX morían entonces por ir a la escuela hasta que fueron consiguiendo dicho derecho gracias a la proclamación de la IIª República? Todo es depreciado hoy en día. Es despreciada la comida, la ropa, la lengua, las costumbres, los derechos que nuestros abuelos hubieron conseguido... y comportandoos así, ¿sabéis qué? No «vivís el momento porque sois jóvenes», pasais de un posible futuro desastroso que estamos creando día día cuando, en vez de preocuparnos por él, salimos ya no sólo los fines de semana, sino cada día por ahí haciendo botellones, fumando porros (o cigarros, qué más da), echándoos novi@s o algo peor, etc. ¡Es que encima os estáis haciendo mierda vuestro cuerpo y vuestra salud mental!
Cada día se pide más: más consumismo, más afán de dinero por aquí y por allá, más materialismo. Pero, en consecuencia, se desencaminan los significados de los valores que han creado literatos durante tiempo y, en su lugar, se antepone la HIPOCRESÍA y FALSEDAD. Y, ¿sabéis qué? Todo eso también favorece a los peces gordos, a los que nos mandan y nos oprimen.
Y por eso digo ''felicidades 'compis', seguro que lo que nos queda por vivir va a ser mucho peor de lo que hasta ahora ha sido todo''.
¿Acabamos por y con el resto de países? Bien:
guerras, hambre, pobreza, machismo, maltrato, imperialismo, religiones asesinas, injusticias, homofobia, xenofobia, penas de muerte, oligarquías incesantes, niños no escolarizados, niños obligados a la prostitución, esclavitud, ausencia de recursos, primitismo y abandono de las potencias, dictaduras, violencia policial, fronteras, lágrimas de sangre, terrorismo nacionalista y terrorismo de estado, vigilancia y control opresivo del gobierno, democracias falsas y malceñidas, fascismo que va por ahí y habla por allá... ¿SIGO?
Gracias, Reyecitos. Lorena.
Sueños para mamá.
Remarcando la extraña y particular palabra ''imposible'', se hace eco de que ésta resulta inútil en un diccionario, pues no parece existir la realidad que quiere definir. Sin duda, este adjetivo abstracto tiene miedo, pero no se enfrenta a su temor, sino que pervive con él en una autodestrucción cobarde.
No es posible que nada sea imposible, ya que lo imposible siempre será posible dentro del parámetro de posibilidad que se crea tu mente para todo o cualquier cosa, en forma de imposibilidad. Nunca digas nunca, y nunca dirás imposible.
A veces con mentiras se gana; otras se pierde por ser engañado. A veces es el más débil el que gana con astucia; otras es el más fuerte quién pierde con ignorancia e inocencia.
La ignorancia es siempre la arma del enemigo. La inocencia la mirada del tonto.
Todo se combate. Como ya se ha dicho: todo tiene fin, pero también solución. Así es pues que me gustaría vivierais con un ''Carpe Diem'' marcado por el fuego en la espalda y visibles en el pecho un escudo de los ojos abiertos más grandes que encontréis. El vivir aprovechando cada segundo con los tuyos y los mejores momentos te hará optimista, mientras que el escudo te defenderá de cualquier ataque de la verdad en la que creísteis durante mucho tiempo, para así continuar tu camino; sin rendirte jamás como ellos anhelan.
Que nadie quite de las manos los sueños que motivan a las personas para seguir andando.
Tú me entiendes, porque es a ti a quién hablo ahora: ''ad astra per aspera''.
A ti, mamá.
Tú sin parar.
Song:''Oasis''
Ideas. (2)
[...] Se me estaba encarando, sin duda alguna, cada vez más furtivamente y con más fanfarronería, pero yo no lo permitiría.
-Pero, ¿qué cojones estás diciendo, niña? ¿Quién te crees...? No, mejor, mucho mejor, ¿con quién te crees que hablas, chavacana? ¡Responde, valiente, responde!
Tenía la helada punta de la herramienta de matar en mi busto. La miré un segundo y volví a subir la mirada hacia aquel sujeto. Sonreí y volví a mi anterior faceta, seria, tan helada como el fusil, lo suficiente para ridiculizar al agente.
-¡Ah! Así que ironizas mi supuestamente no-existente valentía. Valiente, tú, hombre, valiente tú.
-¿Qué? ¿Cómo osas? Estás... muerta.
-Nada, nada... palabrerías absurdas de los típicos boca-chancla.
-¡Niña, irás a prisión, ahora mismo! Enseñáme tu carné, arrodillate ante mi y sácalo. ¡Venga, ostia, venga señorita sin miedo!
-Eh, eh... no sé qué pretende. Bueno, sí lo sé: pretende amenzarme con este cacharro de muerte. ¡Ay! Mi muerte en manos de un agente policial... ¡Qué bonito final! ¿Sabe? No siento miedo, no le tengo ningún miedo, señorito-que-trabaja-de-policía. Pues no es más que eso, un chaval que se creía sin futuro y optó por el Cuerpo de Policía Nacional. ¿Siente la bandera? ¿Sí? ¿Tanto como ella la siente a usted? ¿Cree defender el país? ¿Sí? ¿Tanto como el país le defiende a usted? ¿Cree traer justicia? ¿Si? ¿Es justo en una democracia matar a una chiquilla como ésta, aquí, ahora? Pero.. ¡no, no! no se me adelante, déjeme acabar: es tan persona como yo, no es superior a mi, por lo menos yo así lo veo. Pero, mire usted, mire --aquí sujeté el arma y la apreté con más y más fuerza, como si quisiera usarla como una espada conmigo misma-- máteme, máteme. No tengo miedo a la muerte a manos de un agente de la autoridad. ¿Por qué? Por que mi muerte serviría como una razón más para que mis compañeros siguieran luchando, abriendo los ojos a esta maldita sociedad caótica. Caos, usáis 'caos' en nostros, mas vosotros protegeis al verdadero caos, a los anticristos de este mundo... a los tiranos que le esclavizan a usted y a sus compañeros a defender su patrimonio. No existe movilidad por su parte, vosotros lucháis por ellos, y ésta es la gran diferencia que nos separa entre vosotros y nostros. Somos el mismo pueblo, los mismos pobres esclavos del capitalismo, somos humanos, tenemos las mismas capacidades, posiblemente tendremos algo en común o habremos leído un mismo libro... Pero yo y todos los demás son el PUEBLO en palabras mayores, no nos dedicamos a pegarnos entre nosotros, conseguimos plantar cara a los de arriba desde jóvenes, no recurrimos a parecer alguien ''mejor'' por huir de una miseria. Prefiero morir de hambre, prefiero morir luchando, prefiero morir después de que usted, y hace bien, me haya escuchado. Alé, ya he acabado: puede empezar a apretar el gatillo.
Entreabría sus labios, tenía la mirada fija en mi, entornaba los ojos. Pensé que parecía un loco, pero sudaba como si estuviera siendo juzagado ante el Juez Supremo. ¿Enjusticiar a una agente de la autoridad por palabras justas? Qué paradoja, pensé.
Bajó el arma, la tiró al suelo, pero me cogió de la sudadera con las dos manos, se acercó a mi oreja y me cuchicheó:
-Vete lejos, vete y haz lo que quieras, pero por lo que más quieras... ¡Vete ya y no vuelvas más por aquí!
-Déjeme y me iré --girando la cabeza así le contestaba entrecortadamente por el ahogo que me estaba causando--.
-Niña, vete y no vuelvas más, pero prométeme algo.
-¿Qué? --pregunté con gran asombro--.
-Escribe un libro, organízate, haz mítines, conduce al pueblo, sálvalos como tú puedas hacerlo...
-Yo nunca me rindo, ante nadie... Pero no voy a ser yo quien conduzca el pueblo, el pueblo se conduce colectivamente: nos conducimos hasta nuestra salvación. Si me deja...--me escusé y, él, escuchándome soltó mi sudadera-- ...me iré. Bien. No lo olvide. No este momento, no a mi, ésto puede perfectamente borrarlo, sin embargo nunca borre mis palabras, nunca borre mi despedida: podrán matar hombres, pero sus ideas no perecerán. Que le vaya bien en la vida, señor agente.
Sin más dilación avanzé con serenidad, seguía mi camino. Llegaría a casa para cenar, estudiar y dormir.
Si tú, yo. ¿Si yo, tú?
tan sólo uno, y prometo
levantarte hacia el cielo,
mover tierra y mar para, así,
vernos eternamente
--mirándonos-- sonriendo.
Única.
y es que me encantas, me miras, te miro y sonrío.
No hay nada comparable a tus manos,
y es que me encandilas, me miras, te miro y aspiro.
No hay nada comparable a tus besos,
y es que te adoro, me miras, te miro y admiro.
No hay nada comparable a tu sonrisa,
ni el odio del demonio podría tenerte manía.
No hay nada comparable a tu aprisa,
ni la depresión podría hacer frente a tu alegría.
No hay nada comparable a tu compañía,
y ésto es porque tu eres incomparable, amada mía.
Que vuelva el viento.
Es una diosa para los hombres, la musa de los poetas, la luna de las noches, la meta de mis días, el motivo de mi lucha, mi utopía, mi quimera, la única señora de la alegría. TODO...
¡Que vuelva el viento!
¡Ay!
Quiero verte, pensarte, mirarte, susurrarte, besarte… quiero tus manos, tus piernas, tus cejas, tus pestañas… quiero tu compañía que tanto me afina, quiero tu sonrisa que tanto me anima, quiero tu mirada que tanto me cala, quiero tu voz pa’ que me digas lo que yo te repito día a día en la soledad del anochecer: te quiero, no puedo esquivarlo, desearía vernos crecer, envejecer y yacer una junto a la otra cada mañana, sin ninguna interrupción más.
Amor, asesino.
matan de sentimientos,
sentimientos que te gastan.
Gastando las fuerzas,
fuerzas para no dar un paso más.
Más y más debilidad,
debilidad hacia unos labios y una mirada.
Mirada que se posa en mis ojos,
y no al azar.
Azar no es cuando te digo:
te digo que te quiero porque siento.
Siento un error que he cometido,
he cometido un arresto con tu cuerpo.
Y por más que me arrepiento,
me arrepiento más por haberte dejado al viento.
Al viento, pero, ahora volaremos,
te lo prometo si nos seguimos.
Nos seguiremos amando solamente:
porque éso es todo y todo es ésto.
¿Qué vamos a hacerle? ¡Te quiero!
Ideas.
Desapareció por la esquina de una Calle Salvador nocturna. Sonreí y emprendí mi camino hacia casa. Hacia mucho frío, reposé mis manos en los bolsillos de mis pantalones y me subí la capucha de mi sudadera púrpura. Pasé por la rotonda donde una de las farolas centelleaba, me paré justo ahí. Miré arriba, la bombilla se encendía y se apagaba una y otra vez. No le dí importancia y dí un paso hacia delante. De repente, se fundió del todo. En el mismo instante que giré la cabeza hacia atrás para mirarla, noté algo que me rozaba mis heladas piernas. Miauuu... Era un gato. Me agaché un poco para acariciarle. Ronroneaba fuertemente cuando le espantó algún sonido, desconocido para mi, y corrió hacia un solar situado a mi izquierda.
Cinco minutos después seguía caminando. Crucé un puente de peatones situado por encima de una carretera muy traficada, escuchando música de mi mp3 mientras me planteaba qué podría hacerme para cenar mientras estudiaría para el examen de la próxima semana.
Entreví, a unos pocos kilómetros, unas lucecitas fosforecentes. La poli, pensé. Era habitual encontrarse, por esa zona, una patrulla de dos Policías Nacionales con uno de sus coches azules, agarrando un moderno fusil.
Ya pasaba a unos metros de uno de ellos; yo pretendía volver a cruzar otra calle que me llevaba directamente a mi barrio, pero llamó mi atención.
-¡Ey,ey! ¡Tú! ¡Párate! ¡Ey!
Lo miré por encima de mi hombro, dí un giro de ciento ochenta grados y me acerqué. Era un chico de unos veinte y poco años, con un cuerpo rudo y fuerte. Alzó la mano que no cogía el arma y me bajó la capucha sin ninguna discreción. Intenté no hacer ni un solo movimiento, ni en mi cuerpo, ni en mi faz. Me dediqué a contemplar su rostro.
-Identificación, chavala --me pidió bruscamente-.
-¿A causa de? -- decidí responder-.
-Identificación, te he dicho -- insistía-.
-No sin un porqué.
-Tengo la suficiente autoridad y derecho para pedirte tu identificación de buenas, señorita.
-Mi identificación... -- murmuré-.
-Exacto, tu DNI. Ya estás sacándolo -- vacilaba mientras daba un golpecito a mi brazo-.
-Y, puesto que es mi DNI, yo también tengo derecho de mostrarlo o no a un desconocido, ¿o no es así?
Fue entonces cuando se mostró más tenso. Agarraba el fusil con más fuerza y abría completamente los ojos mientras arrugaba el entrecejo. Al cabo de unos segundos, sonreía maliciosa y picaronamente, clavándome su mirada y analizándome detenidamente.
Yo, por mi parte, tan sólo me ceñía a mantenerme tan fría como al principio. Ni un movimiento en mi expresión. Simplemente observaba sus pupilas con seriedad.
Suspiró y se llevó la misma mano que con la que me había tocado a su gorra; intentaba colocársela y, de algún modo, intentaba perfeccionar alguna imperfección que no existía en su cabeza rapada. Se me estaba encarando, sin duda alguna, cada vez más furtivamente y con más fanfarronería, pero yo no lo permitiría.
(TO BE CONTINUED...)
Te quise, Te quiero y Te querré...
Frío.
Me retas. Lograr lo imposible no es imposible para mi; las veces que lo conseguiría serían irrepetibles.
Me pruebas. No intentes probarme, soy capaz de convertir a cobardes en rebeldes, de helar el fuego o derritir paredes y acabar con los rehenes del único obstáculo que nos impide olvidar y avanzar: tus recuerdos, tu ira, tu vendetta... ¡Ésas son tus armas!
Tú me miras y Eros me aprieta, él sabe que tú complementas mi sujeto de esta oración compuesta.
Tú inspiras la irracionalidad de mis pasos.
lo que tú escribes, yo critico.
Eres mi sombra,
pero desearía que ni la Luna,
te separara de mi aura.
Eres el blanco de lo negro,
el agua del fuego,
la sonrisa de mi amargura,
el odio de un te amo.
Eres mi opuesto,
pero lo que por tí siento,
siento que no me lo explico.
Ignorancia de la juventud actual...
-¿Qué tal las notas, chicos? – pregunté con educación--.
-Pues bien, excepto Latín – comentó una chica--.
-Bueno, pero vosotros ya sabíais que os iba a quedar esa asignatura, ¿no?
-¿Qué insinúas? – me preguntó violentamente otro--.
-Claro, como que tú has estado empollando cada día y hablando con la profesora siempre que podías... – me reprochó otra compañera--.
-¡Chicos, chicos! – comencé yo-- Creo que habéis olvidado que se supone que estamos aquí para estudiar, así que no me echéis en cara que yo haya cumplido con mi deber moral.
-¿Deber moral? – dijo la misma que había respondido la primera vez--.
-Sí, porque no lo considero una obligación. Aunque, ¿qué os diré a vosotros? Habéis hecho lo que habéis querido durante todo este curso, nadie os ha obligado a nada porque nadie os ha obligado. El estudio, el aprendizaje, existe a nuestro favor; hay personas que lo aprovechan y otras que no. En clase, y fuera, sólo os quejabais de la profesora, cuando ella ha aprobado a mucho más de la mitad de los alumnos, así pues, no podéis culpar a esa persona.
-¡Nos tiene manía! – protestó una--.
-¡No enseña bien! – le siguió otro--.
-¡Es demasiado estricta! – y otro--.
Los miraba suspirando, sintiendo pena por aquéllos a los que se les come la pereza pero, una última frase de un compañero hizo estallar mis ideas hacia el mundo real:
-Nuestro futuro depende de nuestros profesores...
-C... ¿Có...? ¡¿Cómo?! ¡NO! ¡Tu futuro depende de ti mismo! ¡Es por eso que es tu futuro, es el tuyo; está en tus manos! Por favor, Marcos, no te dejes cegar ni engañar...
Murallas que protegen o se destruyen.
Tú construyes tu futuro. Yo el mío. Él/Ella el suyo. Ellos/as los suyos. Vosotros y nosotros construimos el mañana.
No olvidéis que ser un rebelde no es sinónimo de ser un ignorante.
Aprender es liberarse y ésto mismo, rebelarse con racionalidad.
¿Imposible? ¿Qué es eso?
El miedo a fracasar, el miedo a la distancia, a la soledad, al rechazo y a la mala imagen son heridas en la mente de un soñador que le impiden lograr su sueño. Ese sueño se vuelve imposible de alcanzar cuando te auto-lesionas. Pero, ¿y si te despojas de esos miedos y te lanzas a la carrera más larga, competitiva, ruda y ardua que hayas hecho nunca? Entonces, no sólo no morirá el sueño, sino que dejará de ser imposible, porque estarás sudando por hacerlo real y te darás cuenta de la belleza que tiene la lucha por cumplirlo; y te darás cuenta de que el futuro está en tus manos o de que los sueños sólo mueren si muere el soñador.
Remarcando la extraña y particular palabra ''imposible'', se hace eco de que ésta resulta inútil en un diccionario, pues no parece existir la realidad que quiere definir. Sin duda, este adjetivo abstracto tiene miedo, pero no se enfrenta a su temor, sino que pervive con él en una autodestrucción cobarde.
No es posible que nada sea imposible, ya que lo imposible siempre será posible dentro del parámetro de posibilidad que se crea tu mente para todo o cualquier cosa, en forma de imposibilidad. Nunca digas nunca, y nunca dirás imposible.
Nos odiamos por no sabernos odiar.
Falacias de ayer, de hoy y de mañana.
Todo es una falacia, el mundo no sólo se compone de elementos químicos y naturales, sino también de farsas; todas ellas producto de su creación humana.
Si te digo ''abre los ojos'', bien sepas que quiero decirte: que nada ha nacido así, todo es producto de una evolución natural o ficticia, producto de la imaginación.
Que somos un compuesto de simples y minúsculos átomos, como la carta que se compone de letras o el álbum que se decora de fotos.
Que nada es verdad pero todo es realidad. Que no hay palabras, sino descripciones de todo lo que nos abraza en nuestro alrededor. Que todo lo que conocemos en un ahora, lo descubrieron en un ayer; así mismo, lo que aún está por descubrir será descubierto en un mañana.
Que esto es un paraje de todos, de todos porque todos somos uno. Que un hombre o una mujer es el mismo ser, sea del sexo que sea, sea de un habla, de un olor, de una(s) idea(s), de una religión, de un color, de la altura, del peso o la sonrisa que lo caracterizan.
Que no existe una única verdad y, tampoco una única especialidad.
No hay diferencia entre el todo y la nada ni entre lo posible y lo imposible.
Unos dicen que los polos opuestos se atraen, yo digo que, si lo hacen, es por redundancia, puesto que el blanco será negro del mismo modo que el negro fue blanco. Todo consta de un principio y un final; no hay nada que dure para siempre, ni nadie que nunca te abandone o abandones.
Nada tiene sentido, a menos que todo sea una broma de mal gusto.
ELLA. Bella.
La he admirado durante mucho tiempo... aunque sólo a distancia. La observaba desde las calles de allí abajo cuando era niña, porque ella me daba esperanza.
Incluso llegué una vez a hablarle: ''yo sé que tú acabarás un día con todas nuestras desgracias''. Ella nunca contestó como yo esperaba, pero nunca le dí importancia...
Tan sólo deseo ser un día como ella: seré inmutable, siempre que nunca deje de inspirarme, siempre que pueda darle las gracias por existir como la mejor brújula en mi, siempre que no deje de soñarla. Nosotras seremos siempre una.
Ella fue, es y será, la perfecta idea de ANARQUÍA... LA LIBERTAD.
-¿Y qué es lo que te hace seguir viviendo?
-Algo que he amado siempre, amo y amaré hasta mi muerte.
-¿Y qué es eso? Si puedo preguntar...
-Aunque no lo entienda, ese algo que siempre amaré es la libertad.
No es, aunque podría ser.
Si así fue, así puedo ser; si así fuera, así podría ser; pero como no es, no es.
No está permitido volar.
¿Os habéis culpado alguna vez como un ave encerrada en una jaula? ¿Deséais volar?
¿Por qué no podéis?
Responderse siempre a uno mismo es aprender de errores y hechos pasados; conocerse a sí mismo.
Leed pues, y sacad conclusiones:
El águila y el halcón:Cuenta una vieja leyenda lakota que una vez llegó hasta la tienda del chamán más viejo de la tribu una pareja de enamorados cogidos de la mano. Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta, la hija del jefe y una de las más hermosas mujeres de la tribu. "Nos amamos", empezó el joven. "Y nos vamos a casar", dijo ella. "Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podemos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Wakan Tanka el día de nuestra muerte. Por favor, ¿hay algo que podamos hacer".
El viejo los miró y le emocionó verles tan jóvenes, tan enamorados ... "Hay algo", dijo el viejo después de una larga pausa, "pero, no sé ... es una tarea muy difícil y sacrificada". "No importa", contestaron los enamorados. "Bien", dijo el brujo, "Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestro campamento?. Deberás escalarlo sola sin más armas que una red y tus manos. Y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Luego deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. Y tu, Toro Bravo, deberás escalar la montaña del trueno y, cuando llegues a la cima, encontrar la más brava de todas las águilas y solamente con tus manos y una red atraparla sin herirla y traerla ante mi, viva, el mismo día que vendrá Nube Alta. ¿Comprendisteis?". La pareja asintió y el anciano hizo el gesto indicando que no tenía más que decir. Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa, salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur.
El día establecido, frente a la tienda del Chamán, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que, con mucho cuidado, las sacaran de las bolsas. Los jóvenes enamorados lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo los pájaros cazados. Eran verdaderamente hermosos, sin duda lo mejor de su estirpe. "¿Volaban alto", preguntó el anciano. "Por supuesto, como lo pediste .... ¿y ahora?", preguntó el joven, "¿esperamos un sacrificio, hemos de matarlos, que hemos de hacer?". "No", dijo el viejo sabio, "hagan lo que les digo: tomad las aves y atadlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero. Cuando lo hayáis anudado, soltadlas y que vuelen libres". El guerrero y la joven así lo hicieron. Cuando soltaron a los alados, el águila y el halcón intentaron levantar el vuelo, pero solo consiguieron revolcarse por el suelo. Unos minutos después, frustradas, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.
"Este es el conjuro: jamás olvidéis lo que habéis visto. Sois como un águila y un halcón: si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no solo vivirán arrastrándose sino que, además, tarde o temprano, empezarán a hacerse daño el uno al otro. Si queréis que vuestro amor perdure, volad juntos pero jamás atados".
El mundo es una farsa creada por el hombre.
El ciego nunca verá cuántas uvas está comiendo Lazarillo; Lazarillo siempre será el miserable y frustrado niño capaz de vencer al ciego.
Sólo hay que esperar a que un Lazarillo te ofrezca la posibilidad de visionar; ver cómo te estampas contra un muro. Así que, no pierdas nunca el rumbo y, ni mucho menos, dejes que alguien te lo pierda o lo haga él por ti.
La Rage Du Peuple
- No seas idiota, no te rebajes a su nivel... --le advertí.
- ¿Acaso me tengo que quedar como una estatua delante de estos bastardos?
- Estos bastardos, y los otros, caerán en el suelo de rodillas y serán fusilados y tratados del mismo modo en que fueron tratados nuestros abuelos.
- Y... ¿no sería eso también rebajarse a su nivel? Aunque... aún peor, porque sería a venganza.
- No es exactamente venganza, es lo merecido... como cuando la Tierra gira y por la mañana una luz amarillenta y cegadora del Sol alumbra las calles y, al anochecer, la luz que nos ilumina es plateada, proveniente de la Luna.
- Es decir...
-... que tarde o temprano les llegará su merecido. -- dijimos a unísono.
- Exacto -- le aplaudí.
Una semana más tarde recordaba esta conversación entre rejas, a mi lado estaba sentada mi compañera de celda. Suspiró. La miré. Resbalaba una lágrima en su mejilla derecha mientras analizaba con detenimiento sus heridas, causadas por presión de nuestras manillas.
Nunca digas nunca y nunca dirás imposible.
-¿Qué estás haciendo, muchacho? --le sorprendió un ruiseñor que miraba la escena desde hacía rato.
-Yo sólo...
-¿Por qué crees que ésta es tu manzana y no cualquiera de las otras? Mira ésta, – dijo haciendo un descriptible movimiento de pico hacía la otra pieza de fruta-- ¿no te parece que es más roja y grande?
-Pero señor ruiseñor, esa ha sido la primera que a mi atención ha llamado.
-¿Tu atención ha llamado a la manzana más alta y escondida del manzano? No debes tener mucho hambre, hombrecillo.
-Yo sólo sé que hoy tenía que coger esta manzana, no me pregunté por qué, ese fue mi objetivo desde que la vi por primera vez.
-Qué incoherencia... si precisamente es ésta la más inmadura, la menos gustosa, la más pequeña. ¡No entiendo tus intenciones, muchacho!
-No tiene importancia. No se moleste en entenderlo. ¿Me va ayudar usted a cogerla?
El ave cerró los ojos y movió sus alas, cuando las hubo abierto de nuevo, cantó. El niño no sabía si interpretar el cántico como respuesta. Tampoco supo cómo y porqué había llegado el pájaro a ese árbol intentando impedir su deseo.
-Señor ruiseñor, –apeló el chico-- ¿por qué no debería coger esa manzana?
Éste paró en seco el concierto y miró directamente a su derecha; la manzana del muchacho la tenía al lado.
-Pues bien, chiquillo, ¿no has oído nunca que los sabios adquieren forma de ave?
-Sí, ¿es eso cierto?
-¿Porqué no tendría que serlo? Yo sólo preferí plantearte si estabas verdaderamente dispuesto a optar por esa pieza en concreto y no en otra, y bien sepas que si lo hice, lo hice por algo.
-Estaba completamente dispuesto a cogerla hasta que sus palabras y su confortable presencia me han interrumpido, señor.
-Es entonces, que estás cuestionando esta manzana.
-Bien es, señor. Pues dice usted que tiene argumentos para aconsejarme a no llevarme ésa sino otra; mas, ¿cuál es ese porqué?
-Escucha con atención mis palabras, muchacho: he estado aquí toda la mañana y vi como un hombre, el propietario de este terreno, envenenaba las manzanas más dulces de la copa del árbol. Éste se hace conocer como Don Simón. Bien es sabido que Don Simón ha sido víctima de varios saqueos a sus manzanos durante la temporada del año de ahora y por eso es que ha optado por dicha solución. Así pues, haz lo que te plazca, pero una vez más los sabios han hablado.
-Señor ruiseñor, disculpe usted mi desconfianza. He tomado ya mi decisión, voy a tomar de las amargas para saciar mi hambre. Sea agradecido por mí.
-Es complacido el sabio con vuestra decisión, muchacho.
El niño continuó el camino comiendo una de las peores manzanas del manzano, conformándose con la amargura de ésta.
El ruiseñor, ya viéndose lejano el niño en el camino, arrancó la manzana más dulce y más bonita del árbol; la manzana deseada, la pieza que habría cogido él sino no lo hubiera engañado.
Horizontes, no playas; tampoco fronteras.
-Sí.
-¿Dónde? ¿Qué es? ¿Qué ves?
-La vida que nunca quise ver al revés.
-¿Quién está? ¿Qué pasa? ¿Por qué?
-Porque, sin duda alguna, nunca puedes comparar la realidad con una partida de ajedrez.
-Pero, ¿y si la realidad fuera ésa y no ésta?
-No insistas; volverías a caer en el juego de azar.
-¿Moriría otra vez?
-Limítate a mirar conmigo el horizonte. Ven. Ya.
Calma salvaje.
Sabina en ''Amores que matan''
(...) Porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren...
''La pell freda'' de Albert Sánchez-Piñol
S'enganyava. La qüestió no era allò que podíem ensenyar-li,sino allò que podíem aprendre d'ella. El més devastador de tot era que, de fet, res havia canviat. Havíem estat paisatgistes que pintaven la tempesta d'esquena a l'horitzó. Només ens calia girar el cap, res més.
Tots els ulls miren, pocs observen, molt pocs hi veuen.
-Flooded OF Repentances-
Estoy harta de saber que, con quién creo poder contar, no suelen estar cerca de mi persona cuando lo necesito. Estoy harta de sonreír mientras mi yo interior llora por dentro y el ego duerme en la cueva más honda de Groenlandia. En hielo, así estoy, helada. Helada, a veces cryéndome insensible, imperceptible, imperdonable, impensable. No domino sensaciones, ni sonrisas; soy una simple dueña de mi razón y por eso superpongo ésta a toda la realidad que me razona.
Pero, ¿sabes qué más? No sólo estoy cansada de todo éso. También me come el arrepentimiento.
Me arrepiento de haber tenido algo en poco tiempo y haberlo lanzado por un precipicio con una sonrisa maliciosa. Me arrepiento de no haber escuchado palabras que, por mucho que parecieran inverosímiles, eran tan tangibles como las paredes que me rodean.
Y, ahora.... ¿Ahora qué? Siempre reaparecen las cosas demasiado tarde. Ahora ya es demasiado tarde para decir que echo de menos esos abrazos, esas sonrisas, esas bromas, esas palabras... no sirve de nada; no sirve de NADA.
Cuándo aprenderé a no llorar en vez de aprender a pensar antes de actuar, me pregunto.
Y no. No puede ser.
Y ahora la musa lee el último poema que escribió.
Y ahora la musa llora, grita y reacciona.
Y no. No puede ser otra vez.
[...]
Que tanta inspiración no es rara, se hace amena,
no es hierba, ni mentira, tampoco un chicle de menta.
Es amor. Amor pasado. ¿Y del pasado? Pasado queda,
aunque no quisieras que así fuera.
No es tan fácil.
Y yo, respondiéndole, pienso: ¿Relativo? Dirás consecuente...
Y me voy, salgo recordando su frase. En el metro me invaden imágenes pasadas. Segunda parada para segundo transbordo. Pienso: aquí cogí yo una vez el metro llorando, el último dia. Llego a mi destino. Sentada esperando durante media hora. Empieza a hacer frío. Aparece....
[...]
-¿Qué te pasa?
-Nada.
-¿En qué piensas?
-En nada.
-¿Por qué lloras?
-No lloro.
-¿Estás...?
-Estoy bien; un poco cansada, quizá.
-¿Segura?
-Dé-ja-me, ¿vale?
-Vale... vale...
<< Te quiero >>, dices. Te miro y decido: no respondo (total, para mentirle a una niña...)
Regreso a casa resolviendo, con la respuesta verdadera, tu primera pregunta: ''Esa vez antepuse palabras a hechos. Tus palabras ante sus actos. Ahora el rincón que nunca fue valorado y que ocupaban entonces, está vacío. Así es que, ahora, antepongo los hechos a las palabras, porque éstos no existen en ''nuestro'' mundo. Éso es lo que me pasa, que estoy cansada de mentir, por eso no tengo nada que decir.''
SI, LA ECHO MUCHO DE MENOS.
I miss you thought I don't wanna feel this...
risas frías y sonrisas congeladas,
actos inconscientes, llenos de ira.
Estoy en su punto de mira.
Pero en otros momentos
me pregunto:
¿porqué tanto autoengaño
y tanta nostalgia?
¿porqué siento melancolía?
Vivimos tanto, que no tengo lugar para guardarlo.
Las palabras se guardan en voces inolvidables, los momentos se fotografian en imágenes, las ideas se graban en la mente... pero, los sentimientos no tienen baúl y andan libres provocando el caos entre palabras, momentos e ideas.
Lo intento.
Te juro que intento pensar en ti cuando se reproducen en mi MP3 las canciones más bonitas, pero no puedo.
Te juro que intento sonreír sin ser falsa al mirarte, pero no puedo.
Te juro que intento ser capaz de gritar a los cuatro mares que por ti haría lo que fuera, pero no puedo.
Te juro que intento echarte de menos, pero no puedo.
Te juro que intento no mirar a aquella persona, aunque sea de lejos; a esa persona por la que no tenía que intentar nada de ésto porque todo salía de mi interior... pero no puedo.
Eras tú...
Déjame descifrar la contraseña de la cajita donde se esconde tu olor, abrirla y encontrar el vaho de cada uno de tus suspiros emanados al recostar tu cabeza sobre mi hombro, abrazando cada centímetro de nuestras pieles, hablandóte desde el suelo mientras caigo del cielo con cada uno de tus cabellos a modo de cuerdas, trepando a escondidas por la habitación de los relojes, para suplicarles que no se enojen si esta misma noche les desabrocho los cinturones... Déjate de equivocaciones, que mis pupilas tartumudean si te mueves y el bello se manifiesta altivo cuando cualquiera de tus dedos agarran por la cintura a la emociones... Dejemos las lamentaciones, que son mejores las historias que nos cuentan los peces para no dormir y pararnos en la mirada de las estrellas mientras la Luna y el Sol bailan un pasodoble, pero no en medianoche sino en donde existan las princesas y los dragones, allá donde pueda desabrocharme de las ilusiones de sentarnos en la nube más esponjosa para que pintemos juntas corazones; convertirlo en el ahora...
Yo Dejo que pase el tiempo mientras emigran los pájaros para saber si tendremos que volar lejos o tan sólo recorrerenos el universo en lo que se canta un verso.
Mi Questión.
Preguntas que no se responden en un santiamén y que te destruyen la masa cerebral. Interrogantes que resucitan del anteayer y que no saben cómo actuar. Esfuerzo y palabras con profundidad y que a veces se fugan con tan sólo respirar, sin hacerse mirar, pareciendo que no se hayan sabido valorar. Momentos incapaces de olvidar. Futuro incierto que ansia prosperar, llegar...
¡Dispara!
Frágil como un soldadito de plomo pero valiente como el capitán del barco pirata más temido. Luchando en la guerra más salvaje para obtener la recompensa más dulce. Está descalzo, desnudo, manco, cojo, herido, desarmado... como siempre. Cree encontrarse en un pozo sin salida, está rodeado de puñales y escopetas, de fuego y llantos, de humo y niebla. Su mente se resiste al caos, sus ojos ven la destrucción, su alma pervive como un fantasma en la nada. Sin saber actuar, se arrastra entre el fango. Ahogado, alza la mano. Cierra los ojos y deja que el sudor resbale por su frente. No le importa que su dentadura se dañe al apretarla por el último esfuerzo. Sólo deja que se pare el tiempo... que su imaginación vuele al pasado y su esperanza, al futuro.
Los otros cruzan dedos mientras el herido luchador niega quedarse brazos cruzados. Esperan que no sólo tengan en cuenta los mapas y las palabras del capitán, sino también la sangre y el sudor derrochado en la batalla.
Compones melodías
La última cuerda vibra mientras retumba el eco del Mi bémol.
Silencio. Error. El dedo pulgar acaricia la primera cuerda, la mano contraria prepara un acorde. Suenan otra vez las melodías con esperanza de no volver a ser interrumpidas.
Porque...
La primera vez que nos besamos sentí que no quería volver a besar otros labios que no fueran los suyos.