Érase una vez... una poetisa cuya musa abandonó.
Y ahora la musa lee el último poema que escribió.
Y ahora la musa llora, grita y reacciona.
Y no. No puede ser otra vez.
[...]
Que tanta inspiración no es rara, se hace amena,
no es hierba, ni mentira, tampoco un chicle de menta.
Es amor. Amor pasado. ¿Y del pasado? Pasado queda,
aunque no quisieras que así fuera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario