Imaginad que todos seamos como una muralla y, cada uno de nosotros, somos un ladrillo de ésta. Pero, esos ladrillos tienen un aspecto diferente entre ellos: ya sea el tamaño, la forma, el color... Deberíamos saber dónde vamos, deberíamos investigar nuestra posición. Imagina que viene una persona y te coloca a ti y a otros como tú en el lugar equivocado: la muralla se derrumbará.
Tú construyes tu futuro. Yo el mío. Él/Ella el suyo. Ellos/as los suyos. Vosotros y nosotros construimos el mañana.
No olvidéis que ser un rebelde no es sinónimo de ser un ignorante.
Aprender es liberarse y ésto mismo, rebelarse con racionalidad.
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