Me gustaría que así no fuera, pero la realidad es que ahora eres tú quién me espera.
Me retas. Lograr lo imposible no es imposible para mi; las veces que lo conseguiría serían irrepetibles.
Me pruebas. No intentes probarme, soy capaz de convertir a cobardes en rebeldes, de helar el fuego o derritir paredes y acabar con los rehenes del único obstáculo que nos impide olvidar y avanzar: tus recuerdos, tu ira, tu vendetta... ¡Ésas son tus armas!
Tú me miras y Eros me aprieta, él sabe que tú complementas mi sujeto de esta oración compuesta.
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