La lucha por la libertad siempre deberá ir acompañada de empatía por los demás, amor a uno mismo y deseo infinito de igualdad y justicia total. Solo así se es libre. Vive [buscando tu felicidad] y deja vivir a los demás [como les plazca], sean hombres, mujeres o animales.

Tercer Mandamiento

Tarde o temprano la manzana del manzanero, cae.

Carta a Toni...

(RELATO EPISTOLAR FICTICIO DE DIFUSIÓN EN CONTRA DE LA HOMOFOBIA):

CARTA A TONI

No. Nunca elegí quién iba a ser de mayor. Ni yo, ni usted, ni su mejor amigo, ni su abuela, ni su jefe (…) lo hacen. Simplemente mis padres se casaron por amor y me engendraron y me educaron como ellos consideraron óptimo hacerlo, como la mayoría de matrimonios. A mi parecer creo que no hay que buscar a ningún culpable de que mis ojos fueran verdes o de que detrás de mi oreja izquierda hubiera una peca o que mi personalidad fuera algo introvertida, pues en eso tienen que ver tanto los hechos que me han hecho una persona adulta durante todo este tiempo o, en cuanto a los rasgos físicos, a los genes de mis dos queridos padres, ¿no? Soy humano y la vida es natural tanto como para cualquier otro hombre o mujer.

Ahora bien, no puedo decir que mis padres o mi entorno psico-afectivo haya determinado que me gusten más las sandías que los kiwis o que mi color favorito sea el rojo y no el verde; supongo que en eso estará usted más de acuerdo. De igual manera, tampoco puedo decir que esos mismos factores incidan en, por ejemplo, a qué actriz o actor me gusta más ver en la pantalla de un cine; sin embargo, sí que tiene un papel importante dicho entorno en decisiones como quién va a ser mi mejor amigo, por ejemplo. Veamos por qué: tengo un amigo que se llama Toni y otro que se llama Manu.

Toni es simpático y siempre que tengo un problema me escucha pero Manu es un poco egocéntrico, nunca se preocupa por mí a menos que no sea para que yo satisfaga algún interés secundario suyo de carácter, sobre todo, material. ¿A qué amigo elegiría usted? Estoy seguro de que preferiría pasar una tarde en el cine con Toni antes que con Manu, reirían un rato, se contarían cualquier cosa, comentarían sobre compañeros de clase o hablarían de sus planes de futuro (como buenos y emocionados estudiantes pre-universitarios)…

Tras ello, podrían ir al cine, se comprarían las entradas y un menú de palomitas con un refresco y se sentarían en los correspondientes sillones. Cuando acaba la película, yo como adolescente podría hacer el típico comentario de: ‘’Toni, ¿has visto qué guapa estaba Angelina Jolie en la peli?’’, pero la sorpresa llega cuando Toni hace una mueca y no me responde. ‘’ ¿Qué pasa? Te gusta más Natalie Portman, ¿ a que sí? ‘’, añado, pero Toni me mira y responde atrevidamente: ‘’ En realidad, Alberto, me atrae más Brad Pitt. ‘’

Conocía a Toni desde que teníamos 4 años. Nunca tuvo novia y cuando, entre amigos, hacíamos algún comentario sobre alguna chica de clase nunca opinaba. Así que, en ese momento podría haberme reído y le podría haber preguntado si estaba bromeando conmigo, pero si lo hacía, no sólo yo me estaría equivocando, puesto que su semblante era serio y sincero, sino que también le haría daño al que era una de las personas más importantes de mi vida. Le pregunté enseguida si sus padres lo sabían y él me recordó que ellos eran creyentes cristianos y que, por eso mismo, sentía aún más temor de lo normal a revelarles su verdadera identidad.

Tras varias semanas, convencí a Toni. Basé mi discurso en varias citas de intelectuales y famosos filósofos (1) , en mis propias ideas (2) e incluso en la Biblia (3):

1.) Platón, filósofo del siglo V a.C., decía: ‘’Donde reine el amor, sobran las leyes’’ o, haciendo referencia a las relaciones homosexuales masculinas: ‘’ Donde se haya establecido que es vergonzoso estar implicado en relaciones sexuales con hombres, eso se debe a MALDAD por parte de los gobernantes, y COBARDÍA por parte de los gobernados."

Einstein decía: ''Y por último recordemos que en la homosexualidad el amor es un aspecto fundamental, es decir, que se vive esa palabra maravillosa que todas las religiones nos aconsejan que practiquemos. También es un sentimiento innato que debe ser vivido con respeto por parte de los seres queridos.''

Sigmund Freud, el primer filósofo psicoanalista, decía: ''La homosexualidad en efecto no es ventaja alguna, pero no es nada vergonzoso, ni vicioso, ni degradante, simplemente no puede clasificarse como enfermedad.'' o ''La heterosexualidad no es superior a ninguna homosexualidad, ni viceversa''.

2.) Si no le servían las citas célebres relacionadas con el tema que nos ocupaba, intentaba que diera un paso más con mi propia concepción filosófica o mi punto de vista: ‘’vamos a ver Toni, si yo le digo a mi madre que a partir de hoy soy vegetariano o que a partir de ahora en vez del Barça soy del Manchester United o que a partir de ahora voy a ir vestido de una forma u otra o mi música preferida en vez del ‘pop’ va a ser el ‘rock’, ¿crees de verdad que va a negarse a que su hijo, al que quiere tanto y ha cuidado y educado con tanto amor, tenga unos gustos u otros? Que te guste un chico o una chica depende de tus propios gustos, como los gustos de una música, de un género narrativo, de color, incluso los gustos de vestir o de si te gusta más el verano o el invierno. Tus padres no pueden decirte, siendo además tú ya adulto, qué es lo que ellos creen que debe gustarte o no, porque el ser humano es libre por naturaleza y tú por naturaleza también tienes tu propios gustos personales…’’

Sin embargo, eso le convencía tanto como le amedrentaba.

3.) Finalmente decidí investigar sobre aquello que tanto preocupaba a Toni. La religión, la fervorosa fe que llevaba a sus padres a convertirse en unos seres intolerantes incluso con su propio hijo y que les cegaba de algo que debería ser muy importante: el saber quién es de verdad tu propio hijo/a. Tras la búsqueda descubrí que la religión cristiana no es realmente un credo homófobo.

Los griegos y los romanos, base primitiva de nuestra cultura, practicaban y convivían con naturalidad con hombres y mujeres que se enamoraban de personas de su mismo sexo; por lo tanto, cuando los cristianos empezaron a aparecer entre esas sociedades, lo aceptaban e incluso en los primeros siglos del cristianismo la Iglesia aceptaba a las/los homosexuales como hijas e hijos de Dios y hay indicaciones de que pudo haber uniones bendecidas en las iglesias cristianas.

En cuanto a la Biblia, expertos en las Sagradas Escrituras han demostrado que la Biblia no dice nada en contra de la homosexualidad. En los cuatro evangelios no aparece ningún comentario que repudie a la homosexualidad. La Biblia incluye varias narraciones que pueden inspirarnos sobre amor profundo entre personas del mismo sexo como las de Rut y Noemí (de la cual el mundo heterosexual toma una de sus favoritas promesas matrimoniales): "Iré a donde tú vayas...."- Rut 1:16-17; David y Jonatán, el capitán romano y su criado, (San Lucas 7:2-10); Jesús y Lázaro y Jesús y Juan. David, al hablar de su amor a Jonatán, dice: “¡Con cuánta dulzura me trataste! Para mí tu amor superó al amor de las mujeres." (2 Samuel 1:26).

Toni se aprendió algunas citas bíblicas para responder con argumentos fuertes a sus padres y un martes por la tarde, tras yo haberle deseado suerte, se fue decidido a su casa.

El lunes no vino al parque como había hecho siempre. No supe nada de él durante tres días. El móvil lo tenía apagado, no parecía conectarse a ninguna de las redes que usualmente usaba para comunicarse conmigo vía Internet, si llamaba al teléfono fijo de su casa no obtenía respuesta alguna, ni siquiera si me dirigía a su lugar de residencia podía encontrarme con él, sus padres no me abrían la puerta…

Como comprenderéis, estaba preocupado.

El jueves mi madre me levantó muy temprano, algo nerviosa. Me entregó una carta a la que he querido responder desde que mis ojos leyeron la última letra escrita.

<<Alberto, mis padres no lo han aceptado. Me quisieron echar de casa y me negué. Supliqué… no había nada que hacer. Alberto, no te sientas culpable por la decisión que he tomado, tú me has ayudado… has sido la única persona que me ha apoyado, pero el amor de mis padres es fundamental para mí y, ahora, ellos, las personas más importantes, me tienen asco, me repudian, me odian… Alberto, quiero que sepas que te quiero. Gracias por todos estos años, eres el mejor amigo que se puede tener. >>

Sus padres --quién sabe si arrepentidos por su homofobia con la que lo trataron, o aún no--, habían perdido a su único hijo por su arcaica filosofía y visión del mundo. Su familia, había perdido a un joven noble de corazón. Sus compañeros de clase habían perdido a uno de los estudiantes más listos y más agradables del instituto en el que estudiábamos. El mundo había perdido a una víctima más de la homofobia. Pero yo, había perdido a mi mejor amigo, a un hermano, incluso a un padre en según qué situaciones… había perdido a Toni. ¿Quién iba a devolvérmelo? ¡NADIE!





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Lorena G. A.

Segundo Mandamiento

-Entonces, ¿has dejado de creer en lo eterno?
-Dejar de creer en algo... mmmh... Cuando crees en algo, incluso hasta el punto de llegar a idealizarlo y chocas, en un debido momento, contra la realidad y te ves obligado a ''dejar de creer'' en ello, ¿crees que realmente dejas de creer en éso? Quizá tú sí, pero tu esperanza seguirá teniendo fe en aquello en que antes no hubiera hecho falta ni una pizca de esencia esperanzadora para que en tu mente se apreciese la idea de ese-tu credo.

Primer Mandamiento

Nada es para siempre; pues, si en el mundo no hay cambios, el mundo no avanza. Así pues, supongo que... si nosotros no sufrimos cambios, tampoco avanzamos como personas.

El mundo y la vida en sí son realidades cambiantes, nosotros somos las herramientas de esas-sus transmutaciones, pero ya lo decían: para hacer revolución, hay que empezar por una revolución interior, por mucho que nos 'joda'.

Poema de la deseperación.

Quien te lo dijo no lo pensó,
no pensó cuántos suspiros me robaste.
Robar mis suspiros mientras ríes,
reírte sin saber que muero cuando sonríes.
Y tu sonreír para otros, los de los zapatos rotos,
los que me ganaban a plazos cortos.

Escucha la verdad, yo sólo tengo tiempo para
pedirte ''háblame de ti''.
No pintes sombras, no hagas caso a los gritos
que pueda dar el sol, tan sólo escucha
lo que late en mi corazón; pero
no me afirmes más cosas, si crees que no tienes razón.

Yo mientras seguiré esperando el dia
en que cuando después de millones de 'te amo',
una dia me mires, sonrías y me respondas:
''LO SÉ, y yo también lo hago''.

El mejor despertar.


Despiertan mis sentidos con su sonrisa
y galopan desbocadas mis manos por su cuerpo,
cada poro de mi piel se estremece entre sus dedos,
mi saliva se evapora por los rincones de su boca
tras compartir mis desvelos con su sueño
mientras se abraza a mi cuerpo como cada mañana.

(Francisco J. Picón)

Ya se hace un hábito más del día a día esperar a que mis caricias duerman sus párpados y su respiración descubra en qué sueño se ha metido, abrazarme junto a su cuerpo y sonreír a cada mueca que me regala mientras está envuelta en desconocidos parajes oníricos, besar su frente entre inspiración e inspiración, dejar que pase rápido el tiempo mientras duerme y yo, aún con sueño, aguante hasta su despertar,...
Es un hábito que no se hace un hábito acostumbrable cualquiera, no es repetitivo, sino inegablemente insólito e inigualable. Tan inigualable es ver el pequeño trámite de sus ojos despiertos a los mismos soñando, como el cambio adormilado de su posición, pequeños retortijones parecidos a los de un bebé que quieren cómodamente posicionarse entre las sábanas, mi cuerpo y los cojines; retortijones que la llevan a agarrase a mi cuerpo y a que su brazo despierto temporalmente, me pida más caricias para volverla, en un instante, a dormir y yo pueda seguir fijando mis pupias a cada unos de sus rasgos faciales... =)