No hay nada comparable con un abrazo de los tuyos,
y es que me encantas, me miras, te miro y sonrío.
No hay nada comparable a tus manos,
y es que me encandilas, me miras, te miro y aspiro.
No hay nada comparable a tus besos,
y es que te adoro, me miras, te miro y admiro.
No hay nada comparable a tu sonrisa,
ni el odio del demonio podría tenerte manía.
No hay nada comparable a tu aprisa,
ni la depresión podría hacer frente a tu alegría.
No hay nada comparable a tu compañía,
y ésto es porque tu eres incomparable, amada mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario