El miedo a fracasar, el miedo a la distancia, a la soledad, al rechazo y a la mala imagen son heridas en la mente de un soñador que le impiden lograr su sueño. Ese sueño se vuelve imposible de alcanzar cuando te auto-lesionas. Pero, ¿y si te despojas de esos miedos y te lanzas a la carrera más larga, competitiva, ruda y ardua que hayas hecho nunca? Entonces, no sólo no morirá el sueño, sino que dejará de ser imposible, porque estarás sudando por hacerlo real y te darás cuenta de la belleza que tiene la lucha por cumplirlo; y te darás cuenta de que el futuro está en tus manos o de que los sueños sólo mueren si muere el soñador.
Remarcando la extraña y particular palabra ''imposible'', se hace eco de que ésta resulta inútil en un diccionario, pues no parece existir la realidad que quiere definir. Sin duda, este adjetivo abstracto tiene miedo, pero no se enfrenta a su temor, sino que pervive con él en una autodestrucción cobarde.
No es posible que nada sea imposible, ya que lo imposible siempre será posible dentro del parámetro de posibilidad que se crea tu mente para todo o cualquier cosa, en forma de imposibilidad. Nunca digas nunca, y nunca dirás imposible.
A veces con mentiras se gana; otras se pierde por ser engañado. A veces es el más débil el que gana con astucia; otras es el más fuerte quién pierde con ignorancia e inocencia.
La ignorancia es siempre la arma del enemigo. La inocencia la mirada del tonto.
Todo se combate. Como ya se ha dicho: todo tiene fin, pero también solución. Así es pues que me gustaría vivierais con un ''Carpe Diem'' marcado por el fuego en la espalda y visibles en el pecho un escudo de los ojos abiertos más grandes que encontréis. El vivir aprovechando cada segundo con los tuyos y los mejores momentos te hará optimista, mientras que el escudo te defenderá de cualquier ataque de la verdad en la que creísteis durante mucho tiempo, para así continuar tu camino; sin rendirte jamás como ellos anhelan.
Que nadie quite de las manos los sueños que motivan a las personas para seguir andando.
Tú me entiendes, porque es a ti a quién hablo ahora: ''ad astra per aspera''.
A ti, mamá.
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