La lucha por la libertad siempre deberá ir acompañada de empatía por los demás, amor a uno mismo y deseo infinito de igualdad y justicia total. Solo así se es libre. Vive [buscando tu felicidad] y deja vivir a los demás [como les plazca], sean hombres, mujeres o animales.

¡Dispara!

Frágil como un soldadito de plomo pero valiente como el capitán del barco pirata más temido. Luchando en la guerra más salvaje para obtener la recompensa más dulce. Está descalzo, desnudo, manco, cojo, herido, desarmado... como siempre. Cree encontrarse en un pozo sin salida, está rodeado de puñales y escopetas, de fuego y llantos, de humo y niebla. Su mente se resiste al caos, sus ojos ven la destrucción, su alma pervive como un fantasma en la nada. Sin saber actuar, se arrastra entre el fango. Ahogado, alza la mano. Cierra los ojos y deja que el sudor resbale por su frente. No le importa que su dentadura se dañe al apretarla por el último esfuerzo. Sólo deja que se pare el tiempo... que su imaginación vuele al pasado y su esperanza, al futuro.

Los otros cruzan dedos mientras el herido luchador niega quedarse brazos cruzados. Esperan que no sólo tengan en cuenta los mapas y las palabras del capitán, sino también la sangre y el sudor derrochado en la batalla.

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