14 de Abril de 1931, se proclama la II República Española tras la abolición y huida del rey Alfonso XIII por temor a los resultados electorales. Se instaura un régimen repleto de libertades democráticas, de educación, de alfabetización, de entrada y convivencia de ideologías múltiples, de conocimientos científicos que iban más allá de lo pensable, de poesías y poetas que nunca volverán, pero también un régimen que decaerá con el paso del tiempo: las crisis -de todo tipo- siempre han asolado. Cierto es, pero que la II República acabó siendo lo que no quería ser, cierto es también que no le dieron otra oportunidad, y nos la arrebataron a golpe de bombas, balas y sangre innecesaria. La II República se ha convertido -para los españoles y para mucha gente de otras nacionalidades- más que en un régimen histórico donde no hubiera sangre real interfiriendo en los poderes políticos y demás, en un símbolo. La idea, el significado, el símbolo de esos años son algo especial que la caracteriza.
Personalmente, no soy partidaria de ningún tipo de régimen político (...), de ninguna jerarquía, pues todas se corrompen, pero si soy partidaria de sonreír hoy día 14 de abril de 2012, 81 años después. Tampoco creo que si, llegados el día, pudiera abolirse la monarquía actual, instaurada por un dictador (legitimado a golpe de guerras), no llegaríamos a conseguir eso que se consiguió, esa magía, pues hoy en día gobiernan poderes mucho más grandes que un rey; pero si soy partidaria de exaltar una vez más la felicidad con la que nuestros abuel@s y/o bisabuel@s salieron a la calle a gritar ''¡Libertad, libertad, libertad!''.
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