La libertad hace al hombre humano. Dependencia es esposarte, esposarte encarcelarte, encarcelarte vivir sin libertad y con temor, con injusticias inevitables y con desigualdades, y eso, eso no es felicidad. ¿De qué sirven las relaciones sociales -familiares, amistosas, amorosas- si no hay libertad para ser uno mismo, sintiéndote oprimido a ser quién quieren que seas? Liberarse es amar la vida y vivirla con felicidad. Nunca valió tanto una sonrisa como una sonrisa libre. Nunca. Y yo, algún día, seré libre.
Donde empieza la libertad de unos, dicen, termina la de otros. Pero también cuando termina la de algunos, termina para siempre. Mejor así, en mi caso: cuando empiece la mía, empezará la de muchos otros también. A los que no vuelen entonces conmigo, ¡buen viaje! A los que lo hagan, sabrán por qué lo hacen y, si no vuela nadie conmigo, yo sabré por qué así no lo han decidido.
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