Soñé que un día me mirabas,
me mirabas con cautela,
alababas mis proezas.
Desperté y estabas muda,
silenciabas de manera ruda,
era una vida absurda.
Soñé que un día pedías
a los dioses yacer conmigo;
desperté y me pellizcaste
al besarte el ombligo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario