La lucha por la libertad siempre deberá ir acompañada de empatía por los demás, amor a uno mismo y deseo infinito de igualdad y justicia total. Solo así se es libre. Vive [buscando tu felicidad] y deja vivir a los demás [como les plazca], sean hombres, mujeres o animales.

El ying-yang del final.

Tú, tus tonterías para contra mi.
Yo, mis desesperanzas para contra ti.
Tú, las pocas ganas de saborear mi piel.
Yo, mis ansias de ser lo que fuimos una vez.
Tú, los gritos.
Yo, las palabras hacia la pared.
Tú, tus besos cada vez más inusitados.
Yo, buscándolos.
Tú, tanteando de nuevo la libertad.
Yo, sintiéndome libre cuando otros reconocían cárceles.
Tú, diferente a mi. Yo, diferente a ti.
Diferencias que marcan el fin.  

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