Eres parte de mi, la letra capitular de mi nombre, el sentido de mi apellido, el alma de mis pensamientos y el convencimiento de mis acciones. Al apoderarte de mi vida, has ido intoxicando mi alma. Me debilitas a la vez que me haces fuerte. Eres poderosa, para mi, a veces omnipotente. Lo peor, y lo mejor. Un día te consideré diosa y hoy creo que podrías hacerle frente a cualquier cosa, por encima del espacio interestalar, en cualquier galaxia, en cualquier rincón del infinito, siempre existirás tú, al menos, en mi memoria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario