¿Cómo ha volado tu pudor enajenado?
¡Sorprendente cada día más,
son el paso del tiempo y lo dialogado,
la demagogia y las serpentinas,
lo que vino alegre y se hizo raro,
para quedarse rudo, vacío, oscuro,
caótico-temático y diptongado!
Que no, que no,
son sólo las gotas de rocío de las nubes
las que me soplan gas butano
y agravan en mi pensamiento enfermedades
que no doblan ni tres chavos.
-De acuerdo, me has convencido,
he vuelto a aceptar tus latidos mecanos.
Se acercan pájaros por ahí vibrando,
el aleteo de sus alas me asusta, y
tú, paulatinamente, me coges en brazos
y me haces suspiros salados de suaves aleteos,
todavía atravesados.
Ahí, en la copa del árbol más alto, en tus baúles,
en donde aún se oían sapos
que no me dejaron verlo todo tan claro,
me encerrasteis llorando:
-¡Tus tú de adentro son variadamente extraños!
Tachín, tachan,
Pim, pam,
Plus, plas…
Vuelven tus pasos una vez más.
-¿Qué será? ¡¿Qué será?!
Entras con una sonrisa,
y me dices que sólo a mí me amas.
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