Niña de mirada indeleble,
¿qué escondes?
Poesía oculta impeliendo lo impostergable,
amagas trincheras que me declaran,
amainando todas mis fuerzas,
alguna guerra improbable.
Niña de muslos presentes, dime,
¿qué ocultas tras la sombra de un botón, que
arrugando cualquiera de nuestros lienzos,
no ata sino a un mar salvaje en calma
haciendo inaudible algún camino
hacia cualquiera de mis lares?
Niña, tienes presencia de diosa
y palabras hermosas, pero
dime, ¿qué encubres?
Algo es, lo sé.
(II)
Amanece,
en el espacio,
amanecemos hoy más,
más que ayer y éso
tiene un porqué.
Pregúntame y
yo te diré
lo que
hoy,
cuando
me levanté
mirándote mucho,
un tanto más que ayer,
lo que pude ver,
fue tu regalo:
¡ya está,
ya me
lo
has
contado!
Y vi tu agasajo, que
secretamente me ocultaste,
cuando pretendías como siempre
ver florecer en mi boca
una alegre sonrisa.
Gracias, pero
si quieres
verme
siempre
sonriente,
sorprendida,
sobresdrújula,
quédate como ahora,
no contemos el tiempo,
destruyamos todas las horas
a base de nuestras caracolas latentes,
huyéndonos probándolas a solas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario