Cae enmarañada una tinta pulcra,
del límite, invisible, resbala por cerros de pana,
los párpados cierran su casa, y
tras un segundo más, nacen cuatro mil hijas,
iguales, hacen un hilo de río.
Robusto dolor en el campo fino,
que abre poros faciales vacíos;
gota de rocío herido,
¿qué has hecho para salir tan precoz?
-No sé más que lo del sentirme llorón,
¡matadme, por favor, si éso hace que
ella sonría!
No hay comentarios:
Publicar un comentario