Lluvia, y lloviendo,
yo lluevo por ti.
No arruges tu entrecejo,
por no saber yo qué decir.
Viento, y envolviéndome,
vuelve el aire.
No duermas para olvidarme,
duerme conmigo, seré afable.
Transcurre el tiempo,
raso y lento, se
cubre de ramas de arena, que
raramente tiembla.
No llegan las nueve,
no han llegado las tres y
es porque te has enfadado,
yo no sé porqué.
Hoy el reloj no suena,
tampoco para,
sigue sin seguir, mientras
escucha el sonido de la mar salada
cuando vuelve a repetir:
''Agua, y arrastrándome,
me ahogaré ahí, por ti,
si es éso lo que te hace
sonreír.''
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