Sea como sea,
¿quién es ella?
Ella pone en marcha los motores,
aunque luego frena.
Me mira sonriente,
pero luego me esquiva.
No sé si miente o simplemente,
quiere decir verdades,
aunque siempre lo niega.
¿Quién es ella?,
me preguntó usted.
Me preguntaré otra vez,
respondiéndome con la vejez
de nuestros corazones que
aunque vitales, muy pecadores
los dos se encuentran siempre jóvenes,
y en el amanecer se vuelven a encender.
Yo no creía ni en reinas ni princesas,
y ahora la apellido «mi alteza».
Yo solía ser realista,
y ahora sueño abrazos eternos
de nosotras dos, perfectas.
Yo no quería bombas,
y ahora sólo quiero que estalle su sonrisa.
Pero, venga como venga,
¿quién es ella?
Ella me denuncia por delitos,
aunque luego los quita.
Me pinta y colorea bella,
pero luego me subasta.
No sé si se hace la fría o tan sólo me enreda,
quiere que caminemos juntas,
sin saber a dónde tenemos que llegar.
Hoy las calles me preguntan
que quién es ella.
Me apaga las luces,
trae a mi la oscuridad,
aunque después enciende estrellas.
Aunque sepa todas las respuestas,
se disfraza de pregunta.
Se acomoda en algún lugar,
y cuando la busco deja de jugar.
Yo no creía en compañeras,
pero ahora mi enemiga es mi sirena.
Yo solía tener la boca seca,
y ahora, si pierdo el sabor de su lengua,
me despido de la vida de cualquier manera.
Yo no quería llamas en mi cama,
y ahora sólo ella me quema.
Quien me enfada y luego me serena,
quien trae a mi los dolores de barriga,
pero me sana;
quien trae miles de poemas,
quien hace suyas todas mis banderas,
pero luego las olvida.
Quien se marcha y todo deja de tomar sentido.
Ésa es ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario